Blog de Díez Bermejo (versión Beta)

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Archivo mensual: «Septiembre, 2009»

Un muerto al teléfono [Lema: Lamec] (13/15)

Leer décimo segunda parte del relato
Así continúa el relato…
Monótono, implacable, les hacía recordar que las horas continuaban pasando. Debía de ser ya la una de la mañana. Ninguno de los dos lograba conciliar el sueño.
Ramón encendió la luz y miró el reloj.

- ¿Qué hora es, Ramón?
- La una y cuarto. Duérmete, Elena.
- No puedo.

Sonó el […]

Miércoles, 23 de Septiembre de 2009

Un muerto al teléfono [Lema: Lamec] (12/15)

Leer undécima parte del relato
Así continúa el relato…
Era irreal. Era absurdo. Era ridículo todo aquello.
Había un fondo auténtico -se decía Ramón, a solas, apretándose la frente entre las manos- que era la voz de Manuel.
Existía otra cosa fantástica e increíble: la aparición ante Elena.
Le dolía la cabeza y no se hallaba en condiciones de reflexionar […]

Martes, 22 de Septiembre de 2009

Un muerto al teléfono [Lema: Lamec] (11/15)

Leer décima parte del relato
Así continúa el relato…
Ninguno de los dos podía comer con apetito. Incluso, la camaradería, que como sustitución al verdadero matrimonio existía entre ambos, se estaba transformando en un irremediable recelo que influía en sus relaciones diarias, revistiéndolas de desagradable aspereza.
Durante el día, salían juntos o separados, pero siempre se citaban en […]

Lunes, 21 de Septiembre de 2009

Un muerto al teléfono [Lema: Lamec] (10/15)

Leer novena parte del relato
Así continúa el relato…
Cuando vio a Ramón, se abrazó a él con enorme fuerza. Comenzó a sollozar. Su cuerpo temblaba espasmódicamente.

- ¡Le he visto, Ramón! -logró decir con un hilo de voz, oculto el rostro contra el pecho de Ramón- ¡Estaba muerto!… ¡Lo sé!… ¡Me lo ha dicho y no he […]

Viernes, 18 de Septiembre de 2009

Un muerto al teléfono [Lema: Lamec] (9/15)

Leer octava parte del relato
Así continúa el relato…
Oyó el teléfono y tiró la toalla a un rincón. ¡Elena estaba solo y podía cogerlo!… Corrió a la alcoba. La luz estaba encendida. Elena, con los ojos desorbitados, sin mirarle, señalaba hacia un rincón. La boca abierta y contraída… El teléfono, bruscamente, dejó de sonar.

- ¡Elena! ¿Qué […]

Jueves, 17 de Septiembre de 2009