Una bomba en el avión [Lema JAFET] (9/16)
Así continúa el relato…
Las llamadas por teléfono también eran incesantes.
Una de ellas captó la atención del empleado en «Información». Era una voz de mujer. Precipitada, confusa. Nerviosa también.
- - ¡La bomba puede estallar dentro de un cuarto de hora! ¡Es mi último aviso!…
- - ¡Oiga, señorita! ¿Quién es usted? -el empleado hacía frenéticos gestos con la mano, intentando llamar la atención de la policía mientras pretendía entretener a la comunicante- ¿Cómo sabe que hay una bomba?…
- - ¡No sea imbécil y dígaselo a la policía!…
- - Pero ¿y si no es verdad? ¿Cómo quie…? ¡Oiga! ¡Oiga! ¡No corte!…
Con rabia, al mismo tiempo que colgaba de golpe el teléfono, abandonaba su mostrador y buscaba a la policía. Su relato, aumentó la confusión.
Eran inútiles los esfuerzos que estaba haciendo la tripulación para convencer a Jaime. Su decidida actitud, mientras empuñaba con firmeza la pistola, era la que mantenía el rumbo contra la voluntad de todos.
Pero esta nueva dirección, es decir, la primitiva dirección que gracias a él se había vuelto a tomar, hizo que el pasaje recuperase la tranquilidad puesto que parecía confirmar las tranquilizadoras frases de la azafata.
El telegrafista intentó ponerse en comunicación.
- - ¡Sepárese de ese aparato! -ordenó Jaime- Este viaje ha sufrido una modificación especial y nadie debe saber lo que está pasando aquí.
- - Quiero tranquilizar a los que esperan. Pueden creer que ya hemos explotado.
- - No nos importa lo que supongan los demás. Sepárese de ahí.
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